El domingo 21 de febrero tuve mi primer accidente de tránsito, y me acordé de que antes de morir dicen que hay que escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Entonces pensé que en este mundo tan violento, antes de morir seguramente ya te habrán asaltado en la calle, habrás tenido un accidente grave y te habrán entrado a robar a tu casa... o algo así. El domingo fue mi primer accidente, como ya dije.
El sábado 20 fui a trabajar a un matrimonio en Requinoa, cerca de Rancagua, y el domingo tuvimos un asado con la familia de ambos novios. Casi a las 18:00 decidimos devolvernos a Villa Alemana, cuando el perro de la dueña de casa se subió al auto. Yo soy fotógrafa, pero nunca pretendí hacer buenas fotos, sólo son como "jajaja, mira en qué estoy", y le iba contando a mi pololo (que es Filomeno en el blog) en lo que estaba. Así que no espere que el próximo Wordpress salga de aquí :)
Yo iba viajando a pie pelado, así que esa es la explicación por la cual los perdí los zapatos. Sé que hay un movimiento cuando te atropellan en el que se te salen, pero ese no fue mi caso. Llevaba la mochila abierta porque iba sacándome pequeños pelitos que encontraba, así que en el choque perdí el cosmetiquero y los anteojos (y los zapatos)
Cuando íbamos llegando a Santiago nos pasamos el desvío hacia la Región de Valparaíso, y llegamos por una carretera hasta Vitacura, si no me equivoco. Llegamos a ver el Costanera Center desde el auto, y cuando íbamos a entrar a Costanera norte, nos impactó un auto.
Ese auto iba a exceso de velocidad, a 160 kilómetros por hora, y el conductor había bebido. Bueno, esos datos no los sabía al momento del accidente, pero todo lo recuerdo muy bien, porque recuerdo el golpe que sentí en la parte trasera. No sé cuánto tiempo fue, pero supongo que es de esas sensaciones que no podré olvidar. Sabía que no estaba muerta, y que no iba a morir, y eso es peor aún cuando sabes que puedes quedar sin tus piernas. Como el choque fue por detrás y yo iba sola en el asiento trasero, quedé atrapada. Y grité, fue todo lo que hice porque tenía miedo de que nadie viniera a ayudarnos, pero llegó mucha gente al instante, y todos me miraban con cara de asustados, yo no veía sangre, pero me decían que tenía un corte y la verdad es que no sentía nada. Sólo quería salir de ahí. La conductora tuvo una crisis y el copiloto quedó inconsciente. Se bajó un médico a revisarme, mientras yo seguía atrás. Nadie podía abrir mi puerta, así que en esas cosas que sólo salen en la tv, tomé el bolso de mi cámara y me lo colgué en el hombro, y me pasé al asiento de adelante cuando sacaron al copiloto. La gente seguía mirándome, pero al menos ya sabía que podía moverme. Me dolía mucho la boca, pensé que había perdido un diente, pero nadie me decía nada. Me pusieron un cuello ortopédico y me amarraron con un pulpo a una tabla, y ahí empezó el dolor. El dolor psicológico de estar atrapada, y el dolor en las caderas y en el hombro. Creo que nunca me había sentido así de mal. Me preguntaron muchas cosas en el intertanto, y cuando me subieron a la ambulancia lloré... aunque sin escándalo.
Luego todo fue una pesadilla, una y otra vez sentía que todo ya lo había vivido, que lo había soñado, de seguro mi mente estaba desfasada y no podía asimilar bien nada. Me llevaron al Hospital Salvador de Santiago y fue pésimo todo. Los paramédicos un 7.0, el médico un 1.0, recepción un 1.0. Hasta me negaron un vaso de agua y no me dieron nada para el dolor. En el trayecto de vuelta a mi casa vomité, pero creo que vomité de dolor, pues el accidente fue 19:30 y no pude tomar nada hasta las 4:00 am, cuando llegué de vuelta. Fueron demasiadas horas sufriendo, en las que apenas podía ir al baño, y todo lo que tomaba quería botarlo de inmediato.
Al día siguiente me di cuenta que si tenía ibuprofenos en la mochila, pero igual ya era tarde. En el hospital no pude revisar bien nada.
Ahora estoy llena de moretones en las piernas, pero agradezco infinitamente tenerlas aún, no haberme quebrado nada, estar viva y que ninguno de los que estuvimos involucrados en el accidente haya tenido daños severos. Los daños materiales fueron muy grandes, no sólo por el auto, sino por el equipo que perdió el copiloto, pero sabemos que lo material se recupera.
Bueno, ¿por qué escribí todo esto?... no es para contarles mi historia precisamente, la verdad es que sólo quiero decirles que sean (seamos) conscientes de nuestros actos. Hace poco salió una ley por manejar en estado de ebriedad, y si eso no es capaz de hacer que se detengan este tipo de accidentes (porque en el fondo siguen sacándola bien barata quienes incurren en estos delitos), ¿entonces qué?. Quizás nuestra consciencia y los valores que nos enseñan a todos por igual desde que somos niños. Porque piensen ustedes qué pasaría si mataran a alguien. No hay nadie solo en el mundo, seguramente esa muerte, o ese daño que causan a otra persona afectaría a su núcleo cercano, y también al de ustedes. La hija de la persona que nos chocó estaba muy afectada psicológicamente, y me imagino que su familia también. No sólo sufren por un lado, sino que se sufre por ambos, y es un sufrimiento completamente innecesario y gratuito. Si quieres tomar, paga un taxi y te devuelves a tu casa. O no tomas... ¿cuál es la gracia de hacerlo y de correr el riesgo de que te quiten la licencia, ser detenido, matar a alguien, causar lesiones... arriesgar tu propia vida?
De verdad, no lo haga. Maneje a la velocidad permitida, y súbase a su vehículo sobrio si quiere manejar, y no arranque después de mandarse el condoro. En la vida nos falta asumir nuestros errores, y asumir no es sólo eso, también es intentar enmendarlos, por eso después de esto vendrá un juicio. Yo no voy a declarar, y no tengo rabia, sólo mucha lástima por las personas que tienen que aprender sus lecciones cayendo tan profundo en un pozo que cavan ellos mismos.
Bueno Rumpy, y esa es mi historia. Muchas gracias a todos los que se han preocupado, a mi familia y a la familia completa de Daniel. Ellos me fueron a buscar en auto a Santiago y llevaron a mi mamá y a mi hermano (su hermana los llevó hasta su casa en olmué y prestó el auto para el viaje)... Sé que es mala forma de conocerse jajaja, pero bueno, a veces las cosas pasan así :) Gracias también a los amigos y conocidos que han estado atentos y que me han dado sus buenas vibras. Mi angelito de la guarda debe ser una tortuga ninja :B.
Un abrazo,
Barbara (Jacinta).










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